Mostrando entradas con la etiqueta parejas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta parejas. Mostrar todas las entradas

miércoles, 19 de septiembre de 2018

Celos en la pareja


Los celos constituyen una experiencia emocional compleja y displacentera, caracterizada por sentimientos y pensamientos paradójicos, oscilaciones entre el amor y el odio, la convicción y la sospecha, la humillación y la ira, la necesidad de rogar y la necesidad de agredir, la indefensión y la furia. Es un sentimiento que genera desconcierto y exasperación en el que cela y en el celado.






Pueden describirse como la percepción persistente de una amenaza: la de ser desplazado o sustituido. Él o ella dejará de quererme para querer a otro u otra. Es miedo a la pérdida: del afecto del compañero o compañera, de la autoestima, de nuestra seguridad y del orden que hemos construido.
Es motor de conductas invasivas y absurdas: vigilar horarios, espiar bolsillos, revisar mails, inventar motivos pueriles para realizar llamadas de control. Todo puede ser indicio (¡hasta la falta indicios!) de la realidad sospechada.
Los celos pueden abrumar y agotar al punto que a veces la confirmación de una traición o infidelidad resulte liberadora.
Experiencias previas de indefensión y abandono pueden predisponer a celar.
En general, en el marco de de las “culturas occidentales” se asume que las mujeres temen más la infidelidad emocional o desvío del amor, y los hombres la infidelidad sexual (la pérdida de la exclusividad genital), pero los estudios sobre el tema no arrojan resultados concluyentes.
Se suele aceptar que hay celos normales, y quizá positivos: son ocasionales, manejables y a veces hasta permiten jugar una lúdica afrodisiaca. Obran a la manera de señales que animan correcciones en la pareja. Desde ese peldaño hacia arriba los celos se tornan en mayor o menor medida corrosivos y tóxicos.
La relación de pareja debiese ser una relación simétrica, de moderada y mutua interdependencia: los celos propician se instale la lógica del amo y el dependiente por un lado, de la víctima y el deudor por otro.
¿Qué hacer con los celos? Los celos no se pueden deshacer con una píldora o con una sentencia sabia.
Conviene asumir es un problema de la pareja, y no de uno, para desmontar todo posible patrón interaccional que instale un círculo vicioso o una escalada de frustración que hasta puede propiciar reacciones violentas: la conducta inquisidora, malhumorada, agresiva del celoso alienta el retraimiento o la actitud desafiante del celado, lo que a su vez realimenta y aviva los celos.
Es necesario des-escenificar los episodios de celos: las rabietas, las explicaciones desmedidas, la vigilancia obsesiva. Explicitarlos y explicitar sus efectos, es decir intentar comprenderlos y ubicarlos en la relación de pareja. Esta tarea de contención intenta evitar que los celos invadan toda las áreas de la relación.
El rescate de la relación requiere de la voluntad de los dos, pero rechazar el voluntarismo. La realidad es que en el amor (como en casi todo en la vida) no hay garantías.
Si bien los celos no se esfuman por arte de magia pueden manejarse y controlarse. Es preciso replantear o corregir el contrato implícito que subyace en toda relación de pareja, reverlo a la luz de las inseguridades y temores que los celos impulsan a la superficie. Se debe intentar esclarecer el estado anímico de cada uno, y recuperar o aprender el respeto por el otro, tanto por su autonomía como por sus necesidades y temores. Nadie puede arrogarse el derecho de prescribir como deben sentirse los demás.
Las relaciones de pareja no suelen ser fáciles ni los celos constituir el único escollo. Abordar otros problemas de la relación, menos urgentes y acuciantes, al mismo tiempo que se afronta la cuestión de los celos, puede ayudar a desdramatizar los celos, favorecer su control y disminuir su incidencia.
M. T. Marengo 

sábado, 15 de septiembre de 2018

Relaciones adictivas

Así como el adicto a una sustancia necesita y tolera cada vez más cantidad de sustancia tóxica para poder funcionar, las personas “adictas al amor” soportan increíbles cantidades de sufrimiento en las relaciones que establecen.


Fragmentos seleccionados de: "La adicción a personas" de Laura Mansour -en VVAA., Emociones Alteradas, 2008-.

“… Una relación es adictiva cuando nos produce daño, perjudica nuestra salud física y emocional y, sin embargo, no podemos liberarnos de ella.
“…Esta alteración de la salud en la conducta emocional es más frecuente en la mujer que en el varón.

“…Así como el adicto a una sustancia necesita y tolera cada vez más cantidad de sustancia tóxica para poder funcionar, las personas “adictas al amor” soportan increíbles cantidades de sufrimiento en las relaciones que establecen.

“…La mujer co-dependiente confunde amor con obsesión.  Esta  obsesión,  vá  debilitando  paulatinamente la salud de quien la padece. Puede estar dirigida a un hombre en particular, a una serie de  hombres o a la búsqueda de un hombre, en caso de estar fuera de una relación estable. Ella se siente  atraída  hacia  hombres  inadecuados para formar una pareja sana. Inadecuado puede abarcar una amplia gama de características o rasgos negativos.…Puede tratarse de hombres melancólicos, hipercríticos, agresivos, casados, adictos a drogas, al juego y/o al trabajo, etc.. Incapaces de comprometerse afectivamente .

“…Ella interpretará todos estos rasgos como señales  de que ese hombre está necesitado e intentará ayudarlo, curarlo o salvarlo con el poder de su amor.
“…En esto radica el punto de partida y la posterior  dinámica insana de la relación.Hay en estas relaciones dramatismo, caos, excitación, sufrimiento; algunas veces con un alto voltage de erotismo y  sexualidad.
“…La mujer co-dependiente realiza todo tipo de sacrificios personales,  a veces también económicos; se posterga a sí  misma y a sus propios intereses vitales con tal de “ayudar” al hombre del cuál depende.

“…-Hay en  los encuentros sexuales (sobre todo al comienzo) mucha “magia”, romanticismo, erotismo y sensualidad. El  esfuerzo por complacer  se centra fundamentalmente en el área sexual. Aquí la mujer supone que mediante la sexualidad ella salvará, curará o cambiará al hombre con el que ha establecido la relación adictiva.
“…Por otra parte, llegado  un punto avanzado de la adicción, si la mujer trata de distanciarse o de interrumpir  la relación, se produce el sindrome de abstinencia… un estado físico y mental de profundo dolor, sensación de  vacío, insomnio, llanto, angustia, autorreproches, miedo, etc..."

(Selección M.T.M.)




Experiencia óptima

" Cuando realizamos una acción en un terreno que dominamos bien, sea actividad artística, artesana, deporte, hobby o bricolage, jueg...